Carta para la Cruz Roja Internacional y para las Autoridades de este hermoso país

(Decadente por sus habitantes y gobernantes)

Estoy escribiendo esto pues me propuse hacerlo para que la gente sepa que estos son los capítulos que tenemos que vivir día a día en un país donde “no hay ley” y uno puede hacer lo que quiere pues las “autoridades” ¡no existen!

Mi hijo nació en la “Cruz Roja Paraguaya” y tuve la horrible experiencia de conocer lo que pasa una persona si decide que su hijo nazca en ese hospital.

Empezamos por casa

Desde adentro podes percibir que no está funcionando como tiene que ser este hospital, la farmacia no tiene medicamentos básicos como “Metronidazol” o “Paracetamol”, o para no ir más lejos, “suero”, ni preguntar medicamentos para el bebé porque NADA tienen. Por lo que uno tiene que salir a comprar a horas de la madrugada nada más y nada menos que frente al famoso “Pelopincho” ya que la farmacia más cercana esta frente a la entrada del “Parque Caballero”.

Salir a comprar, lo que implica un riesgo de 60% que te asalten, yo me movía rápido y entre las sombras como lo haría un soldado en un campo de concentración, pero estaba en pleno centro asunceno y eran las 22:30 de la noche, pero el peligro estaba ahí. Durante el día pude observar y ser testigo de varios asaltos, en medio de todas las personas, a las 10:00 de la mañana, niños con estoques pidiendo teléfonos celulares, dinero o incluso hasta calzados de las víctimas. De noche, pues sigue el show, los rateritos mirando desde la ventana de la sala de espera qué podrían robar a los parientes de los pacientes y salir corriendo, uno o dos de ellos esperando descaradamente en el único portón abierto de la institución, sabiendo que uno sale con plata para la farmacia. O sea, qué implica esto, tenés un pariente enfermo o internado, te asaltan, no podes comprar el medicamento, y si vas a este tipo de hospitales es porque ya no tenés la opción de un privado, por lo tanto el poco dinero que juntaste, prestaste o conseguiste, está a punto de pasar a manos de rateros y delincuentes en potencia.

La comisaría más cercana esta a tres cuadras, uno se pregunta en ese momento, “¿Donde están la policía nacional?”. “En vez de estar frente a la casa de la gente rica, como hoy dia lo hacen, por orden de superiores por un motivación monetaria en su defecto, deberían estar aquí, frente a la gente que mas los necesita, el pueblo indefenso. Pero ojo, vi a un oficial, esperando, haciendo guardia frente al “Parque Caballero”, escondido con su moto en un sombrío rincón donde empieza el parque, esperando que los rateritos bajeen a sus casas con sus motines, y poder sacarles un porcentaje de dicha cosecha. O sea, en vez de cuidarnos, estaba trabajando con ellos, les sacaba lo que le era interesante y lo dejaba pasar hacia su casa la “Chaca”. Cuando le gritamos preguntando qué hacia ahí y decirle que debería darle vergüenza, hasta le preguntamos si no tenía miedo de la prensa, y nos grito “Pero, tráele a quien quieras”. Aquí me sentí más desprotegido que nunca, obviamente al día siguiente me hice de una navaja al cuello y a lo “Cocodrilo Dundee” andaba por las calles.

Mi Sra. tuvo un cuadro de fiebre durante el parto por lo tanto nos comimos 7 días de internación por tratamiento, me dio tiempo suficiente para ver un niño asaltando a una Señora al medio día, una nena de 11 años que venía llorando porque a las 10:00 de la mañana le sacaron su celular, ahí nomas frente al hospital, frente a todos. De noche los ves andando en bandadas como una jauría de lobos, con ojos desorbitados, sucios, descalzos, muy, muy drogados, y no “con marihuana”, como dice algunos ignorantes o tal vez provocadores, porque no se da cuenta que eso no los pone así, más bien con drogas químicas como el crack, la cocaína o mismas pastillas que no te vende un campesino, sino un uniformado y perfumado caballero o una dama en una de las miles de farmacias que hay. También vi cuando rompieron el vidrio del carro a un amigo que conocí en el hospital, claramente no todo es malo en esos lugares, con esas circunstancias, uno hace amigos, le robaron todo lo que pudieron, le arrancaron como salvajes los parlantes, el equipo de sonido, una pérdida fácil de 400$ entre el tapizado de ambas puertas, vidrio roto y el equipo con los parlantes. Pensá, vos estas en el hospital, tu pariente está enfermo, tal vez muy mal, vos emocionalmente en baja por ello, con gastos inmensos, la medicina es un lujo en este país, y para que nada te parezca fácil a pesar de todo, te roban, te perjudican.

Ni hablar del trato ineficiente y desagradable de los funcionarios, como dije en su momento, la vendedora de cocido y chipa de la calle era mucho más “gente”, educada y agradable en su trato que las enfermeras y licenciadas, que tenían grabadas dos respuestas en su vocabulario, “Le vamos a avisar” - cuando le preguntás por tu paciente, y “Aquí no puede estar, salga de aquí señor” cuando te acercas a preguntar algo porque obviamente nadie te da la hora. Los médicos, personas mucho más preparadas que ellas, eran más humildes en su trato que estas “bestias” que se hacen llamar enfermeras.

Y fácil es reaccionar o levantarles la voz, por que el maltrato sicológico es ya de muy alto grado, pero te equivocas, pues te torturan más aun. Y si sos paciente y te quejas por que ya te pincharon 3 veces para encontrar una puta vena, entonces te pinchan 6 veces más, claro, para que aprendas y te calles aunque le quieras decir “¿Te enseñaron como hacer esto?”

Señores de la “Cruz Roja internacional” pongan mano en el asunto, revisen los presupuestos de la administración, que estén los medicamentos básicos en la farmacia, para que uno no tenga que salir durante la madrugada en esa zona tan fatal, que una mujer o un paciente internado pueda ver a sus parientes si los necesita y no esté aislado porque no tenía para pagar la habitación privada. Pongan seguridad para los que ingresan, pidan a las autoridades que hagan guardias en estos puntos donde uno por necesidad va hasta ellos, no por gusto. Una frase que escuché mucho es “la cruz roja esta en decayendo por esta situación, cada vez hay menos pacientes por el tema de los asaltos y robos día y noche”. Pónganse en el lugar del empleado que tiene que lidiar esto día a día.

Autoridades de mi país, pongan nota en esto y tomen medidas, no es mucho lo que hay para hacer, pero si mucho por ayudar a nuestra gente. Nosotros pagamos los salarios de estos oficiales de policía, pues ese tiene que ser su puesto de trabajo. Un policía cada 30 metros en esa cuadra, no se imaginan la tranquilidad que le daría a esta gente tan necesitada.

Arturo Velázquez Riveros

2.934.250

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